martes, 10 de enero de 2012

Tras huir de la Polonia ocupada por los nazis, el premio Nobel Isaac Bashevis Singer comparó la discriminación de las especies a las "teorías racistas más extremas". Singer defendía que abogar por los derechos de los animales era la forma más pura de justicia social, ya que los animales son los más vulnerables de entre todos los oprimidos. Opinaba que maltratar a los animales era el arquetipo del paradigma moral de "el poder tiene la razón". Cambiamos sus intereses más básicos e importantes por los efímeros intereses humanos sólo porque podemos hacerlo. No cabe duda de que el ser humano es un animal distinto a todos los demás. Los humanos somos únicos, aunque eso no implica que el dolor de los animales sea algo irrelevante. Pensad en ello: coméis pollo porque estáis familiarizados con la literatura sobre este tema y habéis decidido que su sufrimiento no importa, o porque os gusta el sabor?


Comer Animales - Jonathan Safran-Foer

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