miércoles, 10 de febrero de 2010

yo puedo con todo pero mi higado no opina lo mismo

porque los recuerdos solo llevan a mas recuerdo, a raiz de la entrada anterior, rescato esto, publicado hace un año en mi fotolog. porque las cosas cambian, la esencia es la misma:


intentando echar el cierre a esta nefasta organización académica, lo único que he aprendido es a superarme en mis propios fracasos. toda racha ha de ser culminada a lo grande, y si pretendo cortar por lo sano con las juergas nocturnas no podía poner mejor guinda que la de una fiesta de esas tan monumentales que siempre evocas cuando te hayas sumido entre pilas y pilas de apuntes en plena racha de exámenes finales.
pero lo cierto es que la doble moral juega sucio, y las noches son como las sustancias que se consumen en ellas: adictivas y con tendencia al incremento. así que cuanto mayores son los ciegos, mayores son también las ganas de repetir, y si algo me han enseñado esta ciudad y la gente que en ella habita es que nunca puedes decir eso de "hasta aquí hemos llegado".
por eso ahora me resigno a asumir que se puede variar el ritmo, la frecuencia y la intensidad, pero nunca hacerlos desaparecer completamente. también sé que el habitual de hacer cábalas previas acerca de lo que puede dar de sí la noche carece de utilidad alguna, puesto que el resultado final siempre distará años luz de lo inicialmente planteado.

así que aprovecho para desde aquí mandaros un beso con la boca pastosa por la resaca a todos aquellos con quienes a lo largo de estos dos meses he compartido cualquier porción de tiempo de fiesta nocturna santiaguesa, hayan sido un par de palabras y cubatas o noches enteras de borrachera. espero llegar a junio aunque sólo sea para haberme demostrado que soy capaz de sobrevivir a un verdadero año en santiago.

No hay comentarios:

Publicar un comentario