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jueves, 23 de agosto de 2012

miércoles, 1 de agosto de 2012

sábado, 21 de julio de 2012

viernes, 29 de junio de 2012

domingo, 10 de junio de 2012

viernes, 25 de mayo de 2012

viernes, 11 de mayo de 2012

miércoles, 18 de abril de 2012

2013: Rescate en L.A.

(Escape from LA)




Qué puedo decir de 2013: Rescate en LA? No creo que ninguna crítica le haga justicia, es de esa clase de películas que hay que ver para creer.

Para aquellos no iniciados, os cuento que es una secuela de "Escape from NY", aunque más que secuela, lo correcto sería decir que es exactamente la misma película con un cambio de escenario. Y, al igual que su predecesora, es un compendio de extravagancia y acción que satiriza el género al mismo tiempo que lo explota. En su segunda parte, el rescate tiene lugar en un Los Angeles post-apocaliptico separado de la tierra por un terremoto de masivas dimensiones y reconvertido a prisión para los seres indeseables de esa gran nación que son los USA, que este film son más grandes que nunca. Sobre este telón de fondo, se monta tal despliegue de efectos especiales que terminas hasta sintiéndote mareada. En el culmen de lo absurdo tenemos, por ejemplo, a nuestro héroe surfeando un tsunami calle abajo para terminar saltando al asiento trasero de un descapotable en marcha.

En el fondo, la peli es algo así como un Independence Day puesto hasta las cejas de LSD. Y es que ya lo dijo Tote King en su tema Todo lo que quiero: "Quiero ser grande como Kurt Russell!!". Y tan grande.


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viernes, 13 de abril de 2012

The Italian Job


Divertida, inteligente, entretenida y predecible son algunos de los adjetivos que podríamos aplicar a
The Italian Job. Entre trepidantes escenas de acción que incluyen persecuciones tanto en barcos por los canales de Venecia como en preciosos Minis por el metro de Los Angeles, y un intrincado plan de venganza, se encuentra un película plagada de vivaces diálogos y una excelente interpretación.
La historia da comienzo con una preparadísima banda de ladrones dispuestos a cometer el crimen perfecto y hacerse con un botín de cientos de lingotes de oro en la ciudad de Venecia. Todo apunta a que lo han logrado hasta que, en su momento más dulce de celebración, uno de ellos, Steve (Edward Norton) se la juega y les roba la mercancía. Años después, consiguen dar con el paradero del traidor, y las ansias de venganza los hacen reunirse de nuevo para intentar darle el golpe. Así es como, comandados por Charlie Crocker (Mark Wahlberg) se juntan el hacker Napster, el conductor Handsome Rob, el técnico de explosivos Oido Izquierdo y el nuevo fichaje, Stella, hija del antiguo miembro asesinado por Steve y experta en la apertura de cajas fuertes.
Como es de esperar, el plan inicial tiene que ser modificado numerosas veces, lo que los lleva a tener que forzar una cita ente Steve y Stella o hackear el servicio de tráfico de Los Angeles para adaptar los semáforos a su gusto.
Mucho se ha comentado de este film en comparación con su predecesora inglesa de 1969, pero, como yo nunca he tenido oportunidad de ver el original, no puedo aportar nada al respecto. Lo que sí puedo decir acerca de esta versión de 2003 es que funciona porque los actores resultan perfectamente creíbles. Te crees que Charlize Theron pueda saquear cajas fuertes, que Mark Whalberg tenga una retorcida mente criminal, que Seth Green es el verdadero inventor de Napster (me pregunto cómo se habrá tomado Shawn Fanning este guiño) y hasta te crees que Edward Norton sea un capullo redomado, por muy habituada que estés a pensar que es el hombre perfecto.

Los hombres que miran fijamente a las cabras


(The men who stare at goats)




Creo que la crítica ha sido especialmente dura con Los hombres que miran fijamente a las cabras. Entiendo de sobra que semejante reunión de talentos como son Ewan McGregor, George Clooney, Kevin Spacey y Jeff Bridges genere descomunales expectativas, pero tampoco es plan de acribillarla si el resultado no torna en una obra maestra digna de figurar en los anales la historia del cine. A mí desde luego me ha gustado, y mucho.

La película comienza con un redactor de un periódico de poca monta llamado Wilton (Ewan), que un día tiene que entrevistar a un tío que afirma ser miembro del Ejército de la Nueva Tierra, una división súper-secreta de soldados entrenados en técnicas paranormales para ser convertidos en armas sigilosas. En teoría, estos podrían espiar a distancia, matar con el poder de la mirada o romper las lineas enemigas en espíritu, sin cuerpo.

Tras un desengaño amoroso, Wilton decide dar un giro a su vida e impregnarla de la pasión que carece, así que se embarca en un vuelo a Kuwait, don la esperanza de poder cruzar la frontera al Irak de la guerra. Ahí se encuentra con Lyn Cassady (George), de quien se dice que es el mejor soldado del Ejército de la nueva tierra. Wilton lo presiona para que hable de su pasado y éste le habla de un veterano de Vietnam aficionado al ácido llamado Bill Django (Jeff), quien le vendió a la armada la noción de luchar sin limitaciones físicas. Bridges interpreta aquí un papel bastante similar al de El Gran Lebowski, lo que hará todavía más extraordinaria su actuación.

La acción de la película transcurre entre el reciente Oriente Medio y eventos sucedidos 20 años antes, Cuando Cassidy se entrena bajo las órdenes de Django para convertirse en, como lo llaman ellos, un "guerrero Jedi" (nota graciosa que Wilton/McGregor nunca haya oído hablar de ellos ni haya visto Star Wars). Clooney no sobreinterpreta y resulta bastante persuasivo, haciendo de Cassady un hombre cuerdo que ha visto lo imposible y no le queda otra que creer en ello. Le muestra a Wilton vídeos de una cabra y un hámster asesinados son el poder de la mente. En teoría, con él los hombres podrían hasta atravesar paredes- si, por supuesto, creen que pueden.

Ambos Wilton y Cassidy se adentran en el Irak de la guerra, donde todo es hostilidad hacia ellos. Cassady pretende combatirla empleando técnicas paranormales. Hopper (Kevin) es el archi-enemigo de Cassydy, que aparece para complicar aún más la situación. La trama se convierte entonces en una sarta de absurdeces que, pese a lo caóticas que puedan parecer, terminan tomando sentido y conformando una hilarante historia que te tiene 93 minutos con la sonrisa puesta.


Como nota final, he leído que esta película es una adaptación bastante libre de un libro del mismo título. Si resulta igual de desternillan que la película, merecerá la pena echarle un vistazo.

jueves, 12 de abril de 2012

La Isla
(The Island)





La Isla
es en realidad dos películas diferentes compitiendo por la posesión de la pantalla. Se alude a debates como la ultravigilancia de la sociedad o las implicaciones morales de clonar humanos, hasta que se aparta a un lado esa semi-inteligente primera parte para dejar paso a una combinacion de hostias, disparos y anuncios publicitarios. Intenté contar cuantas marcas se dejan ver a lo largo de la historia (la mayoría de forma poco subliminal), pero me perdí al llegar a la docena.
Es en esta mitad del film cuando el director, Michael Bay, hace de las suyas. Crea una trepidante segunda parte con las suficientes persecuciones y explosiones como para satisfacer a los más sedientos de acción. Y aunque resulta fascinante, te deja preguntándote qué habrá sido de la historia que se empezó a contar.

El siempre genialísimo Ewan McGregor interpreta a Lincoln Six-Echo, habitante una facilidad más blanca e impoluta que el mejor anuncio de detergentes, que afirman que es casi el único reducto libre de la letal contaminación que ha asolado la tierra. El otro es La Isla, un paradisíaco espacio natural accesible únicamente mediante un sorteo de loteria que se realiza cada noche. Scarlett Johansson es Jordan Two-Delta, también residente de ese complejo con aires de Gran Hermano y amiga de Lincoln. Todos con quienes conviven tienen asumidos sus roles en la comunidad superviviente, pero Lincoln comienza a preguntarse cuanto tiene de verdadero aquello que les cuentan, y si hay algo más que les estàn ocultando. La respuesta a todo esto es, evidentemente, desagradable, y lleva a los dos protagonistas a huir con la ayuda de un trabajador del recinto (Steve Buscemi). El jefazo, Sean Bean, no puede permitir que escapen, así que pone en marcha una impresionante persecución que ocupa casi media película y que temrina de la forma más predecible posible (al fin y al cabo es Sean Bean, el spoiler con patas).
Y es que La Isla es un buen thriller de 90 minutos, la pena es que dure 140.

domingo, 25 de marzo de 2012

sábado, 24 de marzo de 2012

Nunca me abandones
(Never let me go)


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Nunca me abandones
comienza en el internado de Hailsham, situado en la Gran Bretaña de unos alternativos años 60 en los que una serie de importantes descubrimientos científicos han permitido prolongar en gran medida la vida de las personas. Kathy (Carey Mulligan), Tommy (Andrew Garfield) y Ruth (Keira Knightley) son tres alumnos de dicha escuela, y, al igual que el resto, son "especiales". El significado de este término se va revelando poco a poco en pequeñas insinuaciones dispersas a lo largo del film, como el hecho de que checkeen con una especie de brazaletes electrónicos, para darnos a entender finalmente que los alumnos son clones, diseñados con el fin de convertirse en donantes de órganos adultos.

Pero aunque la trama tenga esa característica de ciencia ficción que le de un toque de misterio, la historia es en realidad un drama centrado en las relaciones personales de los tres protagonista, y el modo en que éstas evolucionan a medida que sus vidas avanzan. La amistad, el amor, los celos, el odio y la soledad se suceden a medida que los chicos van creciendo y pasan de el internado a una especie de casas de acogida, para después separarse a la hora de cumplir su cometido, y volver a reunirse en un emotivo momento poco antes de el final.

Completamente desgarradora, maravillosamente interpretada y dirigida con una sutileza poco habitual en Hollywood, Nunca me abandones te dejará devastado si permites que su historia te afecte.



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miércoles, 14 de marzo de 2012

Qué ha sido de la caballerosidad? Es que sólo existe en las películas de los 80? Quiero a John Cusack poniendo una radio bajo mi ventana. Quiero montar en un en cortacésped con Patrick Dempsey. Quiero a Jake esperándome a la salida de la iglesia como en Sixtten Candles. Quiero a Judd Nelson alzando su puño al aire porque por fin me ha conquistado. Por una vez, quiero que mi vida sea como una peli de los 80. Pero no, por desgracia, John Hughes no ha dirigido mi vida.

domingo, 22 de enero de 2012


La crítica de un documental siempre basa una buena parte de su argumentación en el hecho de si estás de acuerdo o no con el tema a tratar, es especialmente complicado ser objetivo. Aún así, un Oscar al mejor documental, un premio del Festival de Cannes, un Cesar de Academia de Cine Francesa y las numerosas valoraciones positivas que ha recibido desde su estreno en 2002 reafirman mi convicción de que Bowling for Columbine es una obra de calidad, no sólo por compartir mi opinión en contra de las armas.
El 20 de abril de 1999 ocurrieron dos cosas: Estados Unidos arrojó más bombas que nunca sobre Kosovo, y dos chicos entraron en el instituto de Columbine, en Littleton, Colorado, y mataron a tiros a 12 alumnos y un profesor, e hirieron a muchos más antes de quitarse ellos mismos la vida. Recuerdo claramente verlo en las noticias, no se hablaba de otra cosa. Por unos días, la Guerra quedó relegada a un segundo plano y los informativos se centraron en aportar todo cuanto pudieron acerca de la tragedia: imágenes de archivo de las videocámaras del colegio, grabaciones de las llamadas a la policía... Y, como se hace con cualquier hecho de tal impacto, se sensacionalizó hasta la médula. Los testimonios de las víctimas supervivientes y las destrozadas familias se repetían una y otra vez, especialmente aquéllos cargados de llantos y muestras de histeria. Numerosos psicólogos, psiquiatras y sociólogos eran entrevistados acerca de la naturaleza de los actos perpetrados. Yo ni siquiera había cumplido los 10 años y, aunque contaba con la experiencia suficiente como para no creer que el ser humano era todo bondad, observaba por primera vez lo monstruoso que podía llegar a ser, y, sobre todo, me di cuenta de lo complejo, confuso y a veces inexplicable de su comportamiento. Hasta entonces había creído en un principio de acción-reacción, todos los actos de crueldad venían desencadenados por factores perfectamente clarificados, como crecer en un entorno hostil, la falta de valoración o el haber vivido una experiencia traumática. Los sucesos de ese 20 de abril me abrieron los ojos por primera vez al infinito entramado de variables, muchas de ellas todavía no identificadas, que forman la ecuación de la personalidad.

Empleando la matanza de Columbine como punto de partida, Michael Moore pretende encontrar respuestas a esa pregunta que me planteé yo hace 13 años, pero centrándose en la sociedad americana y su inclinación a la violencia. El director explora cada faceta del asunto a través de entrevistas, imágenes de archivo, datos estadísticos y sus habituales técnicas de "rodaje guerrilla", en las que hace repentinas visitas a corporaciones o individuos insospechados y les plantea las últimas preguntas que les gustaría oir, o que están preparados para contestar.
Las entrevistas que contiene la película son memorables, desde un banco que regala armas de fuego, un par de adolescentes expulsados del instituto por ser considerados una "amenaza", el creador de los dibujos de South Park Matt Stone (que casualmente estudió en el mismo instituto en que se cometió la masacre) hasta un final con el actor y presidente de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) Charlton Heston, que termina por abandonar la sala indignado.
Uno de mis momentos preferidos tiene lugar durante la entrevista con Marilyn Manson. Pese a que nunca me han gustado su música ni su arte, no puedo más que quitarme el sombrero ante la perfecta racionalización de sus argumentos, en los que explican cómo le han convertido en enemigo nº1 porque necesitaban de alguien a quien culpar y él era el objetivo perfecto. Entonces, cuando se le pregunta qué les habría dicho a los chicos de Columbine para haber evitado la masacre, responde "Primero habría escuchado lo que ellos tienen que decir".

El documental clarifica algunos puntos como que el acceso a las armas de fuego no es el único desencadenante de la alta tasa de criminalidad de Estados Unidos, puesto que en la vecina Canadá tienen las misma facilidades para conseguirlas, o que el estado del miedo y la inseguridad ciudadana no han dejado de crecer en los últimos años pese a que la tasa de criminalidad no ha parado de bajar, y ello es debido a la paranoia generada por el gobierno y los medios, que cada vez exageran más la morbosidad de los crímenes. Por lo demás, a penas da con respuestas a las preguntas que plantea, algo que Moore sabía (y advierte) desde el principio y que no quita interés ni calidad a la reflexión. Habiendo expuesto los hechos ,y deja abierto el abanico de reflexiones para que cada uno juzgue por su cuenta.

lunes, 16 de enero de 2012

peli de la noche:
El mago de Oz
(The Wizard of Oz)


Aunque el hecho de que es una película antigua sea evidente a primera vista, la versión más famosa de El Mago de Oz está tan bien elaborada que cuesta creer que date de 1939. Son cientos las referencias y guiños que se han hecho a lo largo de los años a esta atemporal historia, y para todos aquéllos que hemos tenido una infancia guiada por caminos de baldosas amarillas debería ser obligatorio revisionar el clásico de Judy Garland y Frank Morgan.

sábado, 14 de enero de 2012

peli de la noche:
Hooligans
(Green Street Hooligans)


Tras El Señor de los Anillos, Elijah Wood ha intentado con todas sus fuerzas hacernos verle como a un actor más allá de Frodo. Tras haberlo visto en Eternal sunshine o Sin city, podemos decir que lo ha intentado, pero nunca fueron tan fructuosos su esfuerzos como en
Hooligans.
En su papel protagonista, interpreta a un intento de periodista que ha sido expulsado de la prestigiosa Harvard, y tras una huida a Inglaterra en busca de su hermana y una cadena de casualidades debidas al marido de ella, termina, de la mano de su cuñado, convirtiéndose en un hincha del West Ham. El problema? su pasado (y raíces) como periodista deben permanecer ocultas, nadie quiere a un topo en los movimientos ultra... y en cuanto se descubre el pastel, es cuando comienza la verdadera violencia.
Pero Hooligans no es sólo la historia de su protagonista Matt Buckman, si no la de su directora Lexi Alexander. Aún habiendo crecido en Alemania, los hechos que documenta los vivió a través de su hermano, que también pertenecía a una afición. Y es probable que sea ese material autobiográfico lo que haga la cinta tan real y emotiva. Hay un equilibrio entre las escenas de violencia fotograma a fotograma y el desarrollo de los diálogos, como los que mantienen Dunham y Buckman, y pese a que a grandes rasgos se podría calificar todo como una panda de futboleros obsesos, la directora se empeña en crear a unos personajes mucho más tridimensionales que los clásicos malos.
Ahora, hasta qué punto seremos capaces de olvidar a Frodo tras haber visionado esta película, creo que sigue dependiendo en grandísima parte de lo mucho o poco que la trilogía de ESDLA nos haya marcado, y no a lo notable que haya estado Elijah Wood en sus actuaciones posteriores.